jueves, 18 de septiembre de 2014

Capítulo XI: Fonda on fire

La mañana estuvo tranquila, dormí infinito. Cuando desperté Damián estaba con su amigo Javier, otro chileno, muy chistoso y buena onda. Estuvimos todo el día los tres en el departamento y recién como a las 7:30 pm partimos a la fonda de Williambsburg. Entre tanto, tomamos vinito y fumamos un poco (temprano vino el dealer, un tipo guapo y muy hipster que traía disimuladamente una caja llena de tiny little boxes).

La fonda era en un pequeño bar en Williamsburg y desde que llegamos ya había bastante gente y filas crecientes para comprar los felices productos nacionales. Comimos un par de empanadas de pino y tomamos piscolas. El ambiente era un poco extraño, muy abc1, entre artístico y derechamente comercial.

Al principio estaba muy entusiasmada, con ganas de bailar y celebrar, mientras los chiquillos miraban ansiosos a su alrededor, a la espera de encontrarse con sus otros amigos. Luego, en la medida en que empezaron a llegar los demás, me vi envuelta en un panal de small talk. Aburrida, fui al baño y cuando volví me sentí aun más "x". Salimos a tomar aire y la gente sobrepasaba la entrada y ocupaba la calle.

Casi al mismo tiempo que aparecían los pacos (la policía) a sacar a todos de la calle, me empezó a bajar la presión, por lo que me fui a sentar en la cuneta, alejándome unos metros. A los pocos minutos llegó el Damián preocupado de mi desaparición y me compró una barrita dulce. Con Javier me acompañaron un rato hasta que me sentí mejor. De todos modos acabé por volverme temprano a casa.


                  Gastos del día:
             
                  - $ 16 Piscolas


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