Salí en dirección a Manhattan con el objetivo de ir a un Mac Store y averiguar sobre los computadores, pero cuando llegué ¡Sorpresa! Una creciente fila salía de Mac Store, daba la vuelta a la manzana y se perdía en la otra esquina. Eran todos los expectantes compradores del nuevo e increíble Iphone 6. La vista me pareció apocalíptica y huí directo al Washington Square Park, donde me quedé leyendo y tomando sol, rodeada del inquieto ambiente universitario.
Cerca de las 2 pm partí camino al MoMA, pues los viernes en la tarde la entrada es gratis.
Cuando llegué eran a penas las 2:45 y los free tickets serían entregados desde las 4 pm. Por suerte ya había comido (un galletón de red velvet, ñam!) y me instalé de los primeros en la fila. Supongo que hay cosas por las que estoy dispuesta a hacer fila y otras por las que nunca lo haré.
A la media hora la fila llegaba hasta el final de la cuadra. Era un día caluroso, pero entre los edificios apenas si pasaba el sol, y más bien una corriente helada recorría las calles, así que me sentí aliviada cuando nos dejaron entrar antes de las 4.
El museo se fue llenando de a poco. Partí por el primer piso y desde ahí ascendí. En la medida que subía más y más se iba abarrotando de turistas, probablemente porque arriba era donde se encontraban las obras famosas, que por cierto eran impresionantes. Tengo que admitir que esa fue mi parte favorita, aunque a esas alturas estaba agotada (soy de esas personas que lee cada reseña de cada obra que encuentra).
En la noche salí a un nuevo bar en Brooklyn, el Pete's Candy Store. Era un sitio muy agradable y en la parte de atrás había música en vivo, me encantó oír música tomando una cerveza ¡Extrañaba eso!
Gastos del día:
- $ 4 Galletón
- $ 8 Cerveza
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