domingo, 7 de septiembre de 2014

Prólogo

Esta bitácora recoge casi un mes de estadía en Nueva York, la ciudad que nunca duerme.
También (o quizás, principalmente) relata mi experiencia estando por primera vez sola tan lejos de casa, y el viaje interno que significó.

Este viaje fue una decisión y un regalo. También fue producto de la sincronía. Más que nada, me parece que fue la puerta que abre paso a nuevos caminos.

Lo dejo en este espacio, por si alguna vez llega a alguien que se siente así de desorientado, así de confundido pero hambriento de aprendizajes, así de frágil pero deseoso de hacerse más fuerte.

De algún modo esta ciudad imparable se convirtió en el espacio para detenerse; en medio de su ruidosa actividad logré hallar el silencio para oír mi voz.

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